martes, 30 de octubre de 2018

Risotto de ceps o funghi porcini

Ingredientes
proporción para cada 3 comensales

300 grs arroz carnaroli si es posible, sino bomba
250 grs de salchicha (o butifarra, pero me gusta más con salchicha)
1 cebolla 
30-40 grs de mantequilla
100-120 grs de parmesano rallado
1 diente de ajo
6 espárragos verdes tipo trigueros, no los gordos...
180-200 grs de ceps deshidratados
750 ml de caldo de verduras (o pollo)
250 ml de vino blanco
sal y pimienta
romero fresco

Procedimiento

Mis en place:


  • Ponemos a hidratar los ceps en agua una hora antes
  • Cortamos la salchicha en rodajas de 1-2 cms. 
  • Cortamos los espárragos al mismo tamaño de largos
  • Cortamos las cebollas y el ajo en brunoise


Preparación:


  1. Freimos a fuego vivo la salchicha hasta dorarla. Reservamos
  2. En el mismo recipiente, que es donde haremos el arroz, echamos la cebolla y los ajos, un poco más de aceite y una ramita o dos de romero. Sofreímos y pochamos la cebollas a fuego medio-bajo.
  3. Añadimos la salchicha, el arroz, el vino, la mantequilla y los esparragos. Salamos. Vamos revolviendo y nacaramos el arroz al tiempo que dejamos evaporar el alcohol del vino... 
  4. Añadimos los ceps (el volumen de agua de remojo lo hemos de restar del volumen de caldo calculado...)
  5. Añadimos la mitad del caldo que teníamos a punto de hervir en olla a parte... 
  6. Vamos dando vueltas al arroz de forma continuada hasta que vaya pidiendo más caldo que añadiremos a cucharones... probamos y corregimos de sal.
  7. Cuando esté listo (y al dente) añadimos el parmesano y se sigue revolviendo para que quede "mantecado". 

Al servir se puede añadir más parmesano y pimienta negra molida al momento.


lunes, 15 de octubre de 2018

El Sofrito: estudio y elucubración


Siempre he vacilado a la hora de preparar un sofrito. Mi información sobre él era escasa y únicamente práctica, la del cocinillas autodidacta que va probando... Así cada vez que preparaba un sofrito, este era diferente, unas veces mejor que otras, pero sin una precisión que me permitiera asegurar que siempre sería no ya bueno, sino excelente. 

Según el Diccionario Etimológico de la Academia Española de la Lengua de Roque Barcia, primera edición de Seix i Barral de 1879, “sofreír” es freír a baja temperatura, o sea cocer en una base oleosa animal o vegetal. Viene de so = sub o sea por debajo y de “frigere” en latín freír.  Literalmente “freír por debajo”

Mi interés en investigar sobre el sofrito viene concretamente de una consulta que hice por internet para buscar una buena receta de sofrito que fuera mejor que lo que yo hasta ahora practicaba, y la busqué inicialmente para hacerla con Thermomix (TMX) 

Después de leerme las más de 40 recetas diferentes de sofrito preparadas con TMX, consulté las recetas de sofrito preparado tradicionalmente.  Ahí encontré más de 100 de las que me leí la mitad...  Invertí una tarde de mis vacaciones en esta investigación y nació en mi la necesidad de aclarar este panorama tan amplio.

Atrapado entre tantas variantes, contradicciones, copias unas de otras y elucubraciones tan elaboradas como las mías, decidí seguir investigando en todos los libros de cocina a mi alcance, que en casa hay bastantes... y después de un par de horas de lectura he llegado a algunas conclusiones que os quiero exponer.

En primer lugar creo que cuando un problema ofrece tantas soluciones diferentes es que ninguna es la definitiva ni la mejor.  Si hubiera una mejor esa sería la que se adoptaría con el transcurso del tiempo, y aquí sucede lo contrario. 

Si hacemos caso del “Gran Llibre de la Cuina Catalana” de Josep Lladonosa, una de las Biblias de la cocina catalana, el sofrito ha de ser respetado solo en tres condiciones: freír a baja temperatura con grasa animal o vegetal, llevar cebolla y llevar tomate. Menciona al ajo, pero cree que es prescindible, dado que es mejor usarlo a parte o después en el guiso en el que vayamos a usar el sofrito. La razón es que una larga cocción o fritura del ajo puede acabar amargando el sofrito. En cualquier caso especifica que, de usarlo, se ha de incorporar laminado, no troceado, y siempre antes de añadir el tomate, cuando la cebolla ya esta pochada.  Pero en lo que hace más hincapié Lladonosa es en el largo proceso de concentración que necesitará el tomate para evaporar hasta más de la mitad de su volumen.   

Si hacemos caso de “La cuina de la meva mare” de Joan Roca, el sofrito es la primera y más elemental de las doce preparaciones básicas, o como él las llama,  las “bases de la cuina catalana”.   Para la madre de los Roca, ese sofrito básico es también una fritura a baja temperatura, en grasa animal o vegetal, de cebolla y tomate, pero añade, que si se quiere también se puede incorporar ajo y/o pimiento, especificando que su añadido dependerá para el uso que queramos dar al sofrito sin aclarar en que ocasiones convendría hacerlo. 

Tanto Roca como Lladonosa aceptan que será necesario controlar bien la concentración y que en ocasiones, si vemos que es necesario, se puede añadir algo de caldo o agua si vemos que puede requemarse.  Ambos hace hincapié en la conveniencia de evitar un exceso de grasa que daría lugar a un sofrito final demasiado pesado, por eso ambos prefieren usar poca grasa y añadir caldo o agua si hace falta aligerarlo.  En ningún caso, comentan, un sofrito debe tener aceite sobrenadante... aunque ha menudo he comprobado que no es aceite solamente lo que sobrenada sino simplemente el exceso de agua no evaporada.  Eso nos hablaría de un sofrito que no ha acabado de concentrarse.  

Si volvemos a las recetas que corren por internet vemos que la mayoría están muy lejos de estos paradigmas que marca la tradición.  Esto se resuelve casi siempre diciendo que cada maestrillo tiene su recetilla, y que si hay tantas variantes es que todas son aceptables.  

Después de estudiar el tema, no puedo estar totalmente de acuerdo con este recurso o justificación tan abierto a que a cualquier cosa le llamemos sofrito.  Creo que el sofrito, para que sea sofrito ha de cumplir con algunas pocas normas, bastante estrictas, en caso contrario será un sofrito más, una variante, pero no EL Sofrito.  

Para que cumpla con su denominación lo primero es la fritura a baja temperatura.  

¿Pero que entendemos por baja temperatura?

El aceite de oliva, para freír en freidora o sartén, se usa a temperaturas de entre 140-180 grados, sabemos que a partir de 180 se quema y se degrada.  Usamos aceite de oliva por que es más sano, pero también por que aguanta mejor que el girasol, u otros, las altas temperaturas sin degradarse.  Como el propósito del sofrito es más que freír, sofreír o sea cocer los vegetales en grasa, hemos de usar aceite (oliva o girasol) o grasa animal, (lardo de cerdo o grasa de pato son las dos opciones que tanto Roca como Lladonosa nos recomiendan) a 120 grados como máximo si no queremos que la cocción devenga en verdadera fritura fácilmente.   
A 120 grados los vegetales se cuecen, el agua que llevan dentro hierve de forma progresiva y la pérdida por evaporación es paulatina dando tiempo a los sabores a concentrarse en el vegetal.  Si se hace a más temperatura la parte externa de los vegetales se endurece, no sueltan tan bien el agua y tienen tendencia a romperse excesivamente las fibras.  

Algunas puntualizaciones sobre el uso de aceite, si bien lo tradicional es usar el de oliva, también se puede usar el de girasol que no dará tanto gusto al sofrito, es por eso que se recomienda o bien aceite de oliva suave refinado o bien de girasol.  Por el mismo motivo usar solo grasa de cerdo o de pato me parece que dejaría un gusto excesivo, así que quizás un compromiso entre aceite suave y grasa animal seria lo ideal, digamos que al 70/30.  El recurso a la grasa animal lo explican estos maestros de la cocina aduciendo que la grasa animal tiene un punto de fusión mas alto que el aceite, o sea que a temperatura ambiente es más solida que el aceite, eso le dará al sofrito una textura ligeramente superior a temperaturas de consumo.  Por otro lado el objetivo de una grasa, vegetal o animal, es el de transferir calor al alimento así como disolver los sabores que deja ir y conservarlos.  

Para acabar con la temperatura diré que la mayor parte de las recetas de TMX usan temperatura Varoma que es la máxima para el TMX, o sea unos 120 grados (si usamos grasas, recordad que el agua no sobrepasa los 100º) .  Algunas recetas recomiendan a 100º.  Para experimentarlo también he ensayado yo a 100º y el proceso de concentración, ya lento de por si, se hace todavía más lento y alarga el tiempo de preparación.  Considero que con Varoma la reacción de Maillard es más fácil de obtener y la fritura a baja temperatura se produce con las ventajas del freír y sin los inconvenientes de cocer (que es lo que acaba pasando si trabajamos con el TMX a 100º).  Por eso recomiendo temperatura Varoma. 

La segunda condición es el orden de los factores. O sea, cómo incorporar los vegetales a la grasa de sofreír. 

Aquí hay muchas opiniones.  Como hemos visto ni Roca ni Lladonosa son demasiado partidarios del ajo, mientras que la totalidad de las 90 recetas consultadas por internet (40 TMX y 50 Tradicionales) llevan ajo.  Gran dilema.  

Vamos a dejar de lado la mayor parte de las recetas de TMX que comienzan diciendo que eso de hacer un sofrito es chupado y que en dos pataditas y 20 minutos lo tenemos hecho... todos ellos echan los ingredientes todos juntos desde un principio y se van a hacer otras labores hasta que la máquina pita...  No dudo que el sofrito salga bueno, pero he empezado diciendo que yo busco a la madre de todos los sofritos. A ese que he llamado EL Sofrito.    

Entre tanta receta encontré un pájaro original, el único que hace referencia a usar el ajo antes de nada, para aromatizar el aceite, pero retirándolo para no amargar después... muy original y le he comprado la idea, me parece razonable.  

Recomienda este cocinillas que laminemos el ajo (cosa en la que Lladonosa y Roca estarían plenamente de acuerdo), y que seguidamente lo echemos al aceite frio y lo dejemos sofreír hasta que dore levemente, pero que no se requeme... y lo retiremos para incorporar la cebolla a un aceite que ya está caliente y con gusto de ajo.

Como hemos dejado de lado todas las recetas que echan por el brocal del TMX todo revuelto y de golpe, nos limitaremos a comentar las otras recetas...  en la mayor parte de estas otras la cebolla se pocha durante 10-15 minutos y luego se añade el tomate.  

En la mayoría también se usa pimiento tanto rojo como verde, algunas pocas añaden zanahoria, pero no he encontrado ninguna que añada algo más, algunas dan la opción de  poner puerro, ñora, apio, perejil, hinojo, pero ninguna da cantidades o lo recomienda, solo dice que es posible hacer un sofrito, también, con estos ingredientes.  En estos casos es recomendable añadir, entre la cebolla y el tomate, los otros vegetales y que sofrían unos minutos.  El tomate siempre al final.  

La tercera condición sería la calidad, el corte y las proporciones de los vegetales a usar.

Como ya hemos dicho el ajo laminado.  Y reservado.

Respecto a la cebolla hay diversidad de opiniones.  Tanto Roca como Lladonosa proponen la cebolla cortada fina, una juliana mejor que un corte tipo Brunoise (que es el que resulta de ponerla en el TMX unos segundos a velocidad 4-6), la explicación que ellos dan es que, como precisará de una larga cocción y reducción, cuanto más fina y pequeña más deshecha quedará y lo suyo, en un sofrito, es que veamos a la cebolla... aunque en este punto personalmente  tengo un desacuerdo... en mi opinión según para que vayamos a usar el sofrito debemos optar por picarla en brunoise (a mano o maquina da igual).  Si el sofrito base lo vamos a usar en arroces o fideuas es probable que cuanto más fina este picada la cebolla tenga ventajas... mientras que si el proposito del sofrito es de uso general en otros guisos el hecho de que la cebolla esté cortada a juliana puede tener sentido estético pero no cambiará el gusto.  De la calidad de la cebolla solo decir que se han de elegir preferiblemente cebollas secas, o sea hemos de huir de la típica cebolla de invernadero henchida de agua.  Mejor cebollas reposadas, esas tan incomodas por que sueltan mucho pellejo externo y hacen llorar.  Las cebollas dulces son generalmente más acuosas, ademas de dulces, así que tampoco son las ideales.  Finalmente comentar que hay quien recomienda un 50% de cebolla seca y de chalotas. 

Del tomate hay también disparidad de criterios.  Roca no comenta nada al respecto pero Lladonosa, tan tradicional él, da una sorpresa cuando nos dice que si no tenemos un tomate de gran calidad será mejor usarlo de lata :))  En la mayor parte de las recetas encontradas en internet no se dice que sea mejor el de lata pero casi todas son con tomate pelado y crudo de lata o bote.  Lladonosa explica que el tomate si lo usamos natural debe de ser pelado y sin pepitas, troceado o majado (chafado) y escurrido.   Añado de mi cosecha que el tomate, si estamos en temporada o sea en verano, es mejor natural si lo encontramos de calidad... cosa que no siempre es fácil.  En caso contrario o fuera de temporada, para usar tomate de invernadero de supermercado, es mejor tomate de lata o de bote, de buena calidad, por cierto difícil de encontrar, por que los tomates crudos pelados de marcas blancas son muy, pero que muy acuosos. Personalmente me gusta, y procuro siempre tener latas de 400gr de Tomate DOP San Marzano: no conozco nada mejor... Si usamos tomates naturales, yo prefiero pelarlos (pelador cerámico) que escaldarlos para sacar la piel, es más rápido e igual de efectivo.  



Hablemos de las proporciones.  El punto conflictivo es la cantidad de tomate en relación a la cebolla.  Veamos porqué.  

Los clásicos en sus libros no se pronuncian con cantidades explícitas. Dejan entrever que el actor principal es la cebolla pero no se pronuncian en la proporción.  En la mayoría de las recetas de TMX, casi todas copiadas de algunas básicas, el tomate abunda.  Eso dará lugar a un sofrito que llamo, tipo salsa de tomate.  Algunas recetas, muy pocas, y destacaré la de la web “Cocinar entre Duendes” elimina el tomate.  Tampoco es eso.  Sin embargo el pájaro original, que se llama Jose Baig, nos dice que el principal ingrediente, a parte de la paciencia, es la cebolla y que el tomate es un actor muy secundario.  En recetas tradicionales he encontrado muchas variaciones, pero en general todas van por el 40% de tomate y un 60% de cebolla.  Personalmente me sigue pareciendo excesivo.  Sigue saliendo salsa de tomate más que sofrito.  Así que he buscado hasta encontrar algunas que usan una quinta parte del peso en tomate, así una proporción de 5/1 a favor de la cebolla creo que puede ser la ideal, para no encontrar un sofrito atomatado.  Un sofrito que se puede usar en un arroz o en unos fideos... si importar si es de carne o de pescado.

El aceite o grasa también tiene muchas variaciones, parece que en casi todas la abundancia de aceite sea común.  Jose Baig, el original, nos dice que la tendencia actual es la de evitar el exceso de calorías de un sofrito muy aceitoso, en eso también coincide con los clásicos.  El propone incluso eliminar el aceite sobrante antes de echar el tomate, cuando la cebolla esta pochada o blanda.  Me parece correcto si queremos un sofrito más light, pero indudablemente al echar por la borda el aceite o mezcla de aceite y agua que ha soltado la cebolla, lo que hacemos es perder parte de la sabrosidad que la cebolla ha transferido a la grasa.   La proporción entre cebolla y aceite es clave, para sofreir cebolla debemos de usar 100-120 grs de aceite para cada 750 grs. de cebolla.  El peso medio de una cebolla seca, o sea variedades de piel color bronce, tipo Ciclope o Sandra, oscila entre los 200-300 grs. por cebolla. Por cierto huid de aquellas cebollas que no hacen llorar. Para sofrito las cebollas han de ser las de verdad.  Asi que pesad las cebollas y descontar un 10% que es lo que se os irá en pelarlas.  En cuanto al tomate, usad 150 grs para 750 grs de cebolla, ya sea de bote, lata o natural. Eso si, el peso del tomate ha de ser tomado después de escurrido y majado o chafado en un colador chino.

Respecto a incorporar otros vegetales. En mi experiencia y para el uso que hago del sofrito base (principalmente arroces y fideuas), uso pimiento verde y rojo como acompañantes de la cebolla y el tomate.  Lo incorporo al conjunto cuando la cebolla está pochada, antes que el tomate, y lo corto en brunoise. 

Finalmente –aunque se inicie la receta con él– el ajo.  Para 750 grs. de cebolla corresponde usar 4 dientes de ajo laminados.  Como dije más arriba podemos usarlo para dar gusto al aceite o dejarlo en el sofrito echándolo a media cocción de la cebolla, pero no antes. 

Existe controversia en el sazonamiento del sofrito.  Mientras que tanto para Roca como para Lladonosa se ha de evitar salarlo previamente, pues presuponen que usaremos ese sofrito para preparar algún que otro plato que a su vez precisará ser salado (algo parecido a lo que opinan del ajo), la mayor parte de las recetas encontradas, por no decir la totalidad, recomiendan sal, pimienta y algunas perejil o cilantro.   Nuestro original amigo del ajo laminado sugiere salar, pues eso, nos explica, facilita la salida de los sabores de los vegetales hacia la grasa y ayuda a concentrar mejor el sabor del sofrito.  Eso si, debemos recordar que si añadimos el sofrito a otra preparación, el sofrito ya llevará su sal. Esta es, también para mi, la mejor opción.

Recordad que,  como recomienda Lladonosa, el sofrito se ha de reducir a menos de la mitad, o sea un 30-40% del peso inicial, así que para un kilo de componentes vegetales nos resultará unos 300grs de sofrito más o menos...

Todas estas consideraciones me han llevado a la receta para preparar EL Sofrito en TMX.


EL SOFRITO en TMX

Ingredientes

100 grs. de aceite (o 30 grs. de manteca de cerdo y 70 grs. de aceite)
750 grs. cebolla ya pelada
100 grs de pimiento verde
100 grs de pimiento rojo 
150 grs. de tomate pelado, escurrido y sin pepitas
4 dientes de ajo laminados
un chorrito de PX o vino rancio (50ml)
sal, pimienta al gusto

Preparación previa

Cortar en juliana fina o brunoise las cebollas, los pimientos y laminar los dientes de ajo. 
Pelar tomates y sacar pepitas si usamos tomate natural, o escurrir y majar bien el tomate en colador chino si  lo usamos de bote o lata. Vereis que de una lata/bote de 400grs salvamos 200grs de tomate... 

Elaboración paso a paso

  1. Poner el aceite (y la manteca) en el vaso con los ajos laminados, sin cubilete*. 3-5’/Varoma/velocidad cuchara
  2. Retirar los ajos laminados que han de estar casi dorados sin estar requemados. Reservarlos
  3. Poner la mariposa y añadir la cebolla y la sal, colocar el cestillo invertido* en lugar del cubilete.  10*-15’/Varoma/v cuchara
  4. A los 10-15 minutos incorporamos los pimientos verde/rojo y añadimos el chorrito de PX o vino rancio. Seguimos  10-15'/Varoma/v cuchara sin cubilete
  5. Añadimos ahora el tomate, más sal y la pimienta.  20-30’/Varoma/v cuchara

*Advertencias:  
  • Para sofreír los ajos no hace falta poner el cubilete, así llevamos un mejor control visual de cómo se doren. Según los ajos y el grado de laminación (mejor usar mandolina pequeña y fina) puede oscilar el tiempo entre 3 y 5 minutos para conseguir el efecto deseado.
  • Lo tiempos son relativos, es importante ir viendo como de concentrado va quedando el sofrito... por eso doy tiempos con mucho margen
  • Personalmente el cestillo invertido me parece un engorro.  Evidentemente el cubilete no ha de ponerse para que evapore el agua y concentre, pero poner el cestillo produce un efecto de condensación con gotas que lo ponen perdido al pobre TMX por fuera y acaban cayendo otra vez dentro del vaso, así que en mi experiencia el no poner nada es la mejor opción, teniendo en cuenta que a velocidad cuchara y con el volumen del contenido que no supera los dos tercios del vaso, es difícil que hayan salpicaduras de sofrito que salgan por el brocal.  Si hay mucha agua es posible que salpique... entonces poned el cestillo... 
  • Al echar el tomate tener cuidado con la mariposa, es mejor ayudarse con una cuchara o tenedor para que el tomate profundice y no se quede arriba. Podemos probar el sofrito cuando lleve media cocción del tomate, a los 15-20 minutos.
  • No tengas prisa, es mejor usar los tiempos largos... da un sofrito de gusto más intenso. 


Un buen sofrito hecho con paciencia no es coser y cantar.  Pero el resultado es excelente.


Guardo el sofrito congelado por raciones, usando estos recipientes, en los que caben 15 ml de sofrito por cubito, o sea el sofrito para dos raciones en cualquier arroz o guiso...









domingo, 30 de septiembre de 2018

Spanakopita



Pastel griego de espinacas y queso feta, una maravilla... muy recomendable

Ingredientes

400 gr de espinacas (o dos paquetes de espinacas, con pasas y piñones, congeladas “Findus”)
200 gr de queso feta 
2 hojaldre redondos  (si has de usar molde de 26 cm redondo) o dos masas de empanada rectangular si usas un molde cuadrado que es lo tradicional...
2 cebollas medianas o una grande
2 huevos
70 grs de aceitunas negras (o verdes), picadas o laminadas
3 tbsp de yogur griego
2 tsp de eneldo picado
2 tsp de perejil picado
70 grs de mantequilla (o aceite)
Sal y pimienta negra
Añadir pasas sultanas y almendra laminada...

Procedimiento
  1. Picar fina la cebolla y rehogarla en la mantequilla a fuego suave.
  2. Escaldar un minuto las espinacas en abundante agua hirviendo con sal. Pasarlas por agua fría. Escurrirlas muy bien, aplastándolas, para que suelten la mayor cantidad de líquido posible. Picarlas un poco con un cuchillo o una tijera.  También se pueden usar espinacas congeladas y entonces solo hay que descongelar y pasar al paso siguiente…
  3. Mezclar en un bol las espinacas, la cebolla con la mantequilla, los huevos batidos, el yogur, el eneldo y el perejil. A mi me gusta añadir pasas y almendra laminada... Pimentar y salar poco pues el Feta ya es salado...Desmenuzar con los dedos el queso Feta por encima y mezclar lo justo para incorporarlo, sin marear demasiado. 
  4. El hojaldre o masa de empanada:  ponemos una hoja en la base, y otra por encima una vez esparcido el relleno, sellamos los bordes con los dedos retorciendo un poco el pellizco.
  5. Hornear a 180º,  45 minutos o hasta que veáis el hojaldre hecho y dorado…


VERSION SIMPLIFICADA EXPRESS

2 paquetes de Espinacas congeladas Findus con pasas y piñones
1 yogur griego
1 huevo
pasas al gusto, para reforzar las que lleva el congelado que no son demasiadas y almendra laminada
1 tsp de eneldo
200 grs de queso feta

Batir el huevo con el yogur, desmenuzar el Feta y revolver todo. Pimentar y salar, y seguir en el punto 4 del procedimiento....

sábado, 15 de septiembre de 2018

Mi tortilla de patata...

Ingredientes
para cuatro raciones

700 grs de patata Kennebec
200 grs de cebolla seca (ni hablar de cebolla dulce...)
7 huevos
aceite de oliva virgen suficiente para que cubran las patatas o sea hasta la mitad –al menos–, de la sartén antiadherente de 26 cm diámetro.


Procedimiento para una tortilla a mi gusto, o sea más bien crudita...
  1. Pelar y cortar las patatas a laminas de 2 x 3 cm, con un grueso no mayor de medio centímetro.
  2. Pelar y cortar la cebolla en juliana
  3. Usar el truco del diente de ajo sin pelar y aplastado con un cuchillo para saber la temperatura idónea del aceite para echar las patatas.  Consiste en echar el ajo y esperar que baile, ese es el momento de retirarlo y echar las patatas.  Mantened entonces la cocción a algo más de medio fuego.
  4. Dejar que vayan friendo al menos 10 minutos, después añadir la cebolla, controlar la cocción probando la patata de vez en cuando.  Ha de estar blanda que se deshaga con la lengua en la boca sin necesidad de llegar a masticarla.  Ese es el punto. Para entonces la cebolla también estará pochada.  En los últimos minutos dadle al máximo el fuego para que el fondo de la patata coja algo de dorado, pero sin pasarse.   
  5. Retirar y colar en colador chino.  Salar al gusto y revolver para que se mezcle bien la sal con la cebolla y la patata. Probad la mezcla para pillar el punto de sal
  6. Importante:  antes de añadir al huevo batido (someramente) al que añadiremos también sal, dejar entibiar, que no quemen al tacto, pues si están muy calientes cuajaran el huevo antes de llegar a la sartén.  
  7. Se mezclan bien con el huevo y ser revuelven, a riesgo de que algunas patatas se desmenucen un poco.  Volved a probar la mezcla con el huevo para saber si falta sal. Recordad que sal siempre se puede añadir pero no retirar. 
  8. Calentamos al máximo la sartén con algo de aceite, hasta que humee.  Echamos la mezcla y la revolvemos lo que tardemos en contar a 5, después la dejamos que haga su costra bajando  el fuego para que no se queme, pues la sartén ya estaba muy caliente.  Dos minutos.  Vuelta y tres minutos más.  
  9. Mientras “costrea” es bueno ir dándole meneos circulares para que se nos desenganche y al mismo tiempo con la espátula redondeamos un poco los bordes.  Si lo dos minutos de la primera cara no la han dorado se le voltea y se la deja un minuto más a fuego máximo.  Los tiempos que doy son  exactos y experimentados con mis condiciones de fuego de inducción. Para otros fuegos deberéis experimentar en carne propia, pero no andarán muy alejados.

jueves, 30 de agosto de 2018

La Tortilla de Patata (2)

Hoy me pongo a la faena de resumiros mis investigaciones sobre lo que se sabe de la confección o elaboración de la tortilla española, la tortilla de patatas….

¿Cuales son los puntos principales a tener en cuenta en su elaboracion?

Respecto a los ingredientes.

Patata:  en general se recomiendan patatas para freír, la Kennebec gallega es la que tiene más adictos siguiéndole de cerca la Monalisa alavesa y la patata agria que en los ultimos años gana terreno de forma descarada…    Respecto al corte, cosa importante, la gran mayoría prefieren corte en laminas de medio centímetro de grueso.  Algún chef original las prefiere en cubos de 1,5 x 1,5 cm.   Alguno las corta en plan rotas, pero por mayoría ganan las laminadas. La de Betanzos es la que recomienda corte más fino, menos de 3-4 mm…. de mandolina vamos…

Cebolla: casi todas las recetas de tortilla española incluyen cebolla menos la de Betanzos…  y todas hacen la salvedad de que se puede suprimir este paso si no nos gusta la cebolla... pero está claro que una tortilla de patata con cebolla es la preferida.  Donde está la discusión es en la cantidad de cebolla.  La mayor parte se decanta por usar una cebolla grande (180-200 grs.) por tortilla de 8 huevos o 800grs. de patatas.  La cebolla debe ser seca, no dulce y a la hora de cortarla hay completa división de opiniones, la mitad la cortan en brunoise, la otra mitad en juliana. …

Huevos:  la verdad es que con tal de que sean frescos y sanos, mejor si son eco o camperos, nadie da una marca o recomendación. 

Aceite:  casi unanimidad con el de oliva virgen, aunque digo casi, por que (es una excepcion ) la tortilla ganadora del concurso 2019 a la mejor tortilla de patata fue la de Casa Dani en Madrid, y se hizo con aceite de girasol. Ahi queda…

Respecto a la forma de proceder y los pasos a dar en su confección

Hay varios puntos conflictivos: a saber
El primero es si la fritura de la patat ha de ser con fuego vivo o con fuego bajo.  Por tanto si hemos de freír, sofreír o cocer la patata en el aceite.
El segundo es si la cebolla se debe de freír junto con la patata o aparte.  
El tercero es si se ha de salar la patata y la cebolla antes, durante o después de freírlas.
El cuarto es como batir los huevos.
El quinto es como de cruda o cocida se ha de hacer.

Empecemos a resolver temas.  

1- freir, sofreir o cocer…. solamente uno de los muchos chefs consultados se decanta abiertamente por obtener unas patatas perfectamente fritas, o sea doradas. Es el mismo que nos recomienda cortarlas en cubos y la verdad es que las tortillas que hace tienen muy buen aspecto.  Quizás se aparte de la tradición pero no deja de ser algo a tener en cuenta y para probar alguna vez.  Mas de la mitad aconsejan fuego medio, por tanto algo parecido a sofreírlas, y menos de la mitad a fuego bajo para dejar que se cuezan en aceite.  En lo que están de acuerdo es que este ultimo proceder, defendido por que dicen que añade sabor, es el que más calorías acumula pues la patata absorbe mucho más aceite… Así que la opción de fuego medio es la que me parece más razonable, teniendo en cuenta que ya de por si la tortilla de patata es una bomba de calorías. 

2- Respecto a freír juntas patatas y cebolla hay división de opiniones sin que ninguna de las dos predomine.  Los que abogan por hacerlo en separado aducen que de esta manera el aceite que usamos para las patatas se puede filtrar y guardar… porque la patata no deja sabor al aceite, mientras que la cebolla si.  Ese es el principal argumento.  Por otro lado los que las fríen juntas no lo hacen desde el principio sino que añaden la cebolla cuando faltan unos 10 minutos para que las patatas estén en su punto.  Muy pocos las echan a la sartén al mismo tiempo, pero también los hay.   Muchos cambian a fuego fuerte hacia el final de la fritanga para obtener alguna que otra reacción de Maillard tanto en la patata como en la cebolla, recordad que ese doradito de las patatas y la cebolla es la reacción de Maillard que le da ese sabor característico.  Pero es una minoría.  La mayor parte obvian este punto y simplemente sacan de la sartén una patata y cebolla blancos, tiernos y pochados.  De tal manera que tal como salen se podrían comer perfectamente…
Solo una web daba la explicación del porqué es mejor freír conjuntamente las dos.  Decía que era para mejorar el gusto de ambas, ya que la patata suelta agua y ayuda a que la cebolla poche mejor, sin secarse.  Por mi parte siempre he pochado las dos juntas y también he practicado el darle fuego fuerte al final de la fritura, así que lo seguiré haciendo.  El aceite que sobra lo guardo para otras tortillas o preparaciones en las que el hecho de que tenga algo de sabor a cebolla no importe demasiado.  

3- La tercera cuestión era si salar antes o después.  La mayoría salan antes, parece que es la costumbre tradicional, eso seguro. Sin embargo los pocos defensores del salar después aducen una razón de peso, más allá de la tradición, que me parece digno de tener en cuenta.  Dicen estos que si salamos antes la patata y la cebolla pierden agua demasiado deprisa y no quedan tan jugosas.  Al salar después no sucede o si sucede es en menor grado.  Así que con esta explicación me parece que no se pierde nada optando por salar después. 

4- La cuarta cuestión.  En realidad son muy pocas las voces que abogan por un batido somero, casi de tramite, simplemente hacer que se mezclen bien claras y yemas.  En general las recetas consultadas hablan de batirlos hasta que estén espumosos.  Los que defienden esto creen que así será mas esponjosa, incluso algunos añaden algo de leche a fin de que sea la tortillas mas cremosa.  Pero todo ello tiene que ver con la cocción final.  Esta claro que la ultima cuestión a dirimir, la que he dejado para el final es el grado de cruda/cocida que deseamos para nuestra tortilla.  En el quinto punto me definiré personalmente respecto al tema del batido de los huevos. Entenderéis por qué.

5- La quinta y más polémica cuestión, la que define para muchos una buena o mala tortilla   de patata, es la del punto de cocción.…   Aquí las preferencias personales lo son todo, no se puede decir que sea mejor una cosa que otra.  

¿Os gustan los huevos fritos para mojar pan? 
¿Os gustan los huevos estrellados? 
¿Os gustan los huevos pasados por agua?

Si la respuesta es afirmativa es que sois de los que os gustará la tortilla de patata poco hecha.  Poco hecha quiere decir… con la patata, la cebolla y el huevo crudos? no, quiere decir que cuando comes las patatas (y la cebolla si lleva…) las acompañas de la untuosidad del huevo sin que esté del todo cuajado en su interior lo que hace que sea jugosa y se deshaga en la boca al mezclarse con la patata tierna.  

Si la respuesta es negativa, entonces vuestra opción ES la tortilla de patata que llamo “panzer” por su robustez, esa gorda tortilla de bar, de ración, esa que te ponen con un poco de pan…. esa que parece un pastel de patata, que cuando la cortas a cuchillo queda perfectamente cuadrada por dentro sin desmoronarse un ápice, y que puede ser igualmente sabrosa aunque no sea tan jugosa como su hermana… 

Entre las dos opciones, que son los dos extremos, están las media-tintas, las que no son ni una cosa ni la otra.  Que también tienen su publico y muy respetable. 

El tema de batir los huevos enlaza con esta división ineludible de gustos y pareceres.  Si la tortilla ha de ser cocida tendrá mucho interés batir los huevos hasta montar las claras casi, incluso añadir un poco de crema de leche o leche para hacerla más amorosa.  Tiene sentido, pues al cocerla a fuego bajo para conseguir que NO se queme por fuera y se haga por dentro, a veces necesitaras 20 minutos de fuego dandole más de una vuelta. En este caso todo lo que permita tener algo más de humedad o esponjosidad, se agradecerá. 
Por contra si te gusta la tortilla crudita, la típica de Betanzos o casi, entonces el huevo no necesita ser batido en exceso, solo permitir que clara y yema se acomoden.  La jugosidad la dará el propio huevo no cuajado en el centro de la tortilla: son las tortillas para mojar pan... 



miércoles, 15 de agosto de 2018

La Tortilla de Patata (1)

La tortilla de patata siempre me ha parecido algo misterioso… y desde que estuve en Betanzos, y probé la del meson O Pote ya no he podido dormirrrrr ni dejar de soñar con ella… la tortilla de Betanzos me abrió el instinto de búsqueda y me puse a investigar con la ayuda de mr Google… y después de muchas, muchas horas y centenares de entradas leídas, creo que no ha sido tiempo perdido y algo he aprendido sobre el tema… asi que os quiero hacer un resumen de mis investigaciones…

Como el tema es largo lo voy a dividir en dos. En el primero que es este, os voy a hablar solo de la patata…  y en el segundo será sobre la elaboración de la tortilla.

Este tubérculo, traído de la zona andina de SudAmérica por los colonizadores hispanos, es el culpable principal de la explosión demográfica europea del siglo 16-17… si, no sé si lo sabeis, pero es así.  Se cree que al llegar la patata se hizo posible una alimentación sostenida en los inviernos que disminuyó la cantidad de mujeres que debido a la escasez de alimento durante el invierno caían en amenorrea, o sea falta de fertilidad, cosa que es un regulador de la natalidad natural,  sino hay calorías una de las cosas que pasan es esta…que las hembras interrumpen su ciclo hormonal y no son fertiles… eso pasa en la naturaleza con muchos de los mamíferos… al llegar la primavera vuelve a haber alimento abundante y la fertilidad regresa… enfin que las plantas, como el trigo y la patata, no solo nos domesticaron, como explica Yuval Noa Harari en Sapiens, sino que además y concretamente la patata fue un acelerador del crecimiento demográfico… dicho esto vamos a ver que clases de patata hay disponibles por acá.    

Uno de los problemas con los que nos encontramos es que muchos comercios, grandes superficies o no, no etiquetan, o lo hace poco,  por la variedad, y a veces lo hacen por si son nuevas, de temporada o semi tardías y viejas o tardías…. Esa clasificación es muy teórica pues hoy con cultivos intensivos, hibernaderos y conservacion en camaras que son auténticas naves industriales, tenemos patatas que aparentan una cosa y son otra… en fin que lo auténtico de la patata nueva, de temporada o vieja ahora va siendo cada vez más difícil de creer…  

Las nuevas o precoces son las que se recogen en primavera, entre 75 y 90 dias de plantadas, son adolescentes, tienen piel lisa, fina y son de carne tersa, humeda, poco almidon y fragiles, se rompen por golpes… son aptas para hervir mas que para guisos, no aguantan enteras cocciones prolongadas, asi que van bien en pures y en fritura, si no es prolongada.  


Las de temporada son las recogidas entre 100-150 dias de plantadas, desde principio a fin de verano.  Son patatas maduras, mas grandes, con piel más gruesa y un buen equilibrio entre almidón y agua.  Son las más todoterrenos.  Sirven tanto para freir como para cocer.  


Las tardías son las que se recogen en otoño, después del verano, entre 150-200 dias de plantadas.  Son de piel más arrugada y gruesa, mas concentradas de almidon, y generalmente mas duras, con menos agua. Su carne amarillenta tiene un sabor más complejo y son las que por tener menos agua se conservan mejor más tiempo…  patatas para asar, para guisar largo tiempo o frituras prolongadas a baja temperatura.

Las variedades son muchisimas asi que solo hablaré de las más conocidas.

La Monalisa, alavesa, quizás sea la patata más vendida, la reina actual de las fruterías. Son atractivas visualmente, de forma regular y además las más versátiles del mercado. Sirven lo mismo para un roto que para un descosido: fritas (absorben poco aceite), cocidas (no se rompen) o asadas.  

La Kennebec.  La gallega y la catalana patata de Prades son de esta variedad. Sirven un poco para todo, y tienen un sabor más desarrollado que las Monalisa. Especialmente indicadas para cocer, asar o utilizar en guisos…aunque también tienen muchos partidarios para trabajarla en tortilla de patata. La tortilla de Betanzos –por ejemplo– es de Kenebec gallega.

La Spunta. Es una patata semitardía o de temporada, de forma alargada y sabor suave. Aunque toca un poco todos los palos, es especialista en cocciones y ensaladas. No la useis para freir…

La Agria. De carne amarilla, es la reina de la fritura. Por fuera se parece bastante a la Kennebec, aunque más oscura y alargada. De carne compacta y con pocos azúcares, sirve para hacer las patatas fritas perfectas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Pueden tener más usos pero para cocer NO son muy recomendables.  La Agria está comiendo terreno a la Kennebec para hacer tortilla… de los cinco finalistas del 2019, tres eran de patata Agria, una Kennebec gallega y otra Monalisa… la ganadora era de patata Agria manchega.  Parece ser que las fantasticas patatas fritas belgas, esas que son famosas por ser crujientes y tiernas por dentro, se hacen con la Agria Belga… asi que tomad nota.

La patata Roja o Red Pontiac.  Son rojas por fuera pero blancas por dentro, las Red Pontiac pon perfectas para cocer y guisar gracias a su textura harinosa. También son las que mejor aguantan la refrigeración… pero no las uséis para freír. 


Y hasta aqui el resumen de mis investigaciones sobre este tuberculo… fantastico alimento cuyas pieles y desechos encantan a los marranos, puercos, cutos, y cerdos en general….